Eso de la nube, ¿qué es?

 

Además de la obvia respuesta de algo de color blanco o grisáceo que está en el cielo y hace que de vez en cuando llueva, la “nube” en el sentido tecnológico parece un lugar misterioso y mágico. Mucha gente sabe que ahora los ordenadores y los móviles no solo guardan la información dentro del dispositivo sino que también lo hacen en ese sitio tan peculiar que no saben dónde está. A la gente suele darle igual mientras el sistema funcione –y haga copias automáticas de sus fotos para poder recuperarlas si el móvil se les pierde o estropea-. Pero no solo datos, cada vez más son los programas que se ejecutan en la nube sin necesidad de contar con un aparato físico potente. Y esto es una importante revolución. Vamos a intentar dar algunos datos y cifras obtenidos por Deutsche Bank Research para que la nube parezca un lugar menos opaco a todos los que forman parte de la gran familia de Jump!

 

Lo primero que hay que saber es que si la nube tuviera oficinas, estarían en Estados Unidos, concretamente en Seattle, en el estado de Washington (al noroeste del país). Sobre todo porque allí están las sedes de Amazon y Microsoft, los dos gigantes de la industria, junto a Google, que está en California… pero si tuviéramos que buscar donde reside físicamente la mayoría de la “nube” sería al otro lado del país, en el norte del estado de Virginia (cerca de la capital Washington DC). Los datos son imprecisos pero se estima que el 70% del tráfico global de Internet pasa por el condado de Loudoun en Virginia. Se estima que la compañía de Jeff Bezos tiene 25 centros de datos en ese estado, y tanto Microsoft como Oracle también tienen varios en la zona.

 

¿Por qué allí? La primera razón es fiscal: incentivos y subvenciones de las agencias gubernamentales en la zona… también que es una región en la llamada “columna vertebral” de Internet con numerosas conexiones de fibra óptica, además del factor proximidad tanto al gobierno Federal americano y las grandes empresas de la costa Este. Otra razón también importante es la abundancia de terrenos a precios reducidos y los precios de la electricidad, sobre todo porque al hilo de esto Google dijo hace unos meses que su red de centros de datos y oficinas ahora usa tanta energía como la ciudad de San Francisco. Amazon reveló que sus centros de datos cuestan unos 11 USD por vatio de energía. Esta cifra debe relativizarse junto con los elementos de coste primario (espacio, consumo y refrigeración) teniendo en cuenta que más de la mitad del coste de construcción inicial se gasta en equipamiento eléctrico y de refrigeración (cuando lo que parece más obvio es que sea el precio de ordenadores y memorias).

 

Por razones de competencia muy poca gente ha podido tener acceso físico a un centro de datos de Amazon, Microsoft o Google. Las fotos típicamente muestran montones y montones de servidores, conectados con cables de colores y protegidos por un sistema de refrigeración… con muy poca gente trabajando allí. Se estima que Amazon tiene ahora 84 centros de datos, en 14 diferentes regiones por todo el mundo y cada una con 50.000 servidores lo que hace un total de 4 millones. Lo más impresionante es que van añadiendo unos 3.000 servidores más al día… y probablemente tanto Microsoft como Google tienen más de 1 millón cada uno en sus respectivas plataformas en la nube. Y cada servidor tiene más de 1.000 discos, sumando hasta 11 Petabytes (11 millones de Gigabytes) de datos: aproximadamente medio millón de DVDs para ponerlo a escala más entendible por los que no están en el mundo tecnológico. Y aunque una parte se concentre en la zona de Virginia que hemos hablado antes, hay muchos distribuidos por todo el mundo.

 

Aunque el coste inicial más elevado es el precio de los servidores (placa base, procesador y memorias) y lo lógico es que Amazon, Microsoft y Google trabajen con los fabricantes para obtener las especificaciones más baratas y competitivas, a largo plazo el coste relativo de la electricidad y la refrigeración acaban siendo lo más importante respecto a ahorro de costes y mantenimiento de márgenes. Los países con climas relativamente fríos, buena infraestructura de telecomunicaciones y precios de electricidad competitivos (como Finlandia) parece que serán los receptores de buena parte de inversiones en centros de datos… pero no tanto de puestos de trabajo porque se estima que un centro de datos para la nube con 100.000 servidores necesita solo entre 20 y 25 empleados para su mantenimiento. Sin embargo, los grandes vendedores de la nube necesitan empleados para monitorizar remotamente todo este equipamiento, ingenieros para desarrollar nuevos servicios o diseñar nuevos aparatos. Se estima que Amazon tiene más de 3.000 empleados solo en ventas o marketing.

 

Y hasta aquí la visión que damos sobre la nube a los lectores del blog de Jump!. Desde luego es un negocio con barreras de entrada elevadísimas (no solo tecnológicas, también la necesidad de financiación de inversiones tan gigantescas) pero queríamos que nuestras pymes exportadoras supieran dónde se guardan sus datos y lo que hay detrás de toda esta nueva revolución que forma parte del llamado “Internet de las cosas”… aunque de eso hablaremos también otro día con más profundidad.

 

Sixto Rodrigo Sobre el autor


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