La fortaleza del yuan, ingrediente inesperado en la recuperación del comercio internacional

El yuan se ha fortalecido entorno al 6% desde el pasado mes de mayo. Si en ese momento eran necesarios más de 7 yuanes para obtener un dólar, al cierre de septiembre eran suficientes 6,82 yuanes para conseguir un billete verde. La fortaleza que está experimentando el yuan, en buena medida como consecuencia de la debilidad del dólar, rebaja los temores a que vuelvan a primer plano las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, en suspenso por la pandemia de la COVID-19.

La volatilidad del yuan pone de manifiesto la importancia de que las empresas realicen una adecuada cobertura de divisas en sus procesos de internacionalización, ya que estas fluctuaciones pueden tener un impacto decisivo en su cuenta de resultados.

Lo cierto es que, mientras en Europa todavía asimilamos el fuerte impacto económico de la crisis sanitaria, en China la recuperación nos lleva meses de ventaja. Así lo demuestran los últimos datos de producción industrial de septiembre que registraron un crecimiento del 5,6% o las ventas minoristas de ese mismo mes, con un avance del 0,5%. Además, los indicadores adelantados como el PMI industrial de Caixin han superado expectativas situándose por encima de 50 puntos, anticipando claramente un nuevo período de expansión económica.

En el plano comercial, China también ha tomado la delantera al resto del mundo y sus exportaciones supusieron el 20% del total global entre abril y junio, siete puntos más que en el mismo periodo de 2019. Lejos de pasarle factura, el coronavirus ha impulsado las exportaciones chinas tanto en dispositivos electrónicos como en material sanitario, partida donde se incluyen, sí, las mascarillas.

El comportamiento de los consumidores, priorizando la compra de bienes como ordenadores frente a los servicios, limitados por las restricciones de movilidad y de aforo, es clave para que el comercio internacional cierre este “annus horribilis” mejor de lo que nos temíamos no hace mucho tiempo. Según la Organización Mundial del Comercio, el ejercicio debería finalizar con un desplome del 9,2%, una ligera mejora si se compara con el 12,9% estimado el pasado mes de abril.

En 2021, el pronóstico del organismo sitúa el crecimiento del comercio mundial en el 7,2%, si bien el nivel de importaciones y exportaciones no habrá alcanzado todavía las cifras anteriores a la pandemia. Sin duda, habrá que esperar a 2022 para ver una recuperación que nos sitúe en los niveles pre COVID-19.

 

Deutsche Bank

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