Alta vulnerabilidad estructural en Oriente Medio y el Norte de África

Las economías de Oriente Medio y Norte de África afrontan un doble golpe en 2020. Por un lado, dependen en gran medida del mercado mundial del petróleo, que se ha hundido; por otro, su diversificación hacia el sector del turismo se ha visto gravemente afectada por el coronavirus. En ese contexto, la región vivirá una recesión general sin precedentes cercana al 7% en 2020 seguida por una recuperación del 3,6% en 2021, siempre que el flujo de petrodólares vuelva a engrasar las ruedas del consumo y la inversión privada. La inestabilidad institucional impedirá la recuperación de varios países de la región como Irak, Irán, Siria, Yemen, Libia y Líbano. Más allá de esta coyuntura, el último informe difundido por Crédito y Caución alerta de una “alta vulnerabilidad económica” estructural que pone en riesgo el potencial de crecimiento de los exportadores petroleros de la región, que han perdido el control sobre el precio de su materia prima a medida que cedían cuota de mercado frente a Estados Unidos.

De acuerdo con Crédito y Caución, el precio del barril no sobrepasará los 60 dólares antes de 2025. Esta circunstancia, en países que dependen de la energía para sufragar entre el 40% y el 95% de sus ingresos fiscales y de exportación, está provocando posiciones macroeconómicas y financieras insostenibles. “Un nuevo incremento del precio del petróleo, que podría reavivar estás economías, llevará tiempo y no se mantendrá en el largo plazo, a medida que la transición energética mundial cobre impulso. Mientras tanto, el exceso de deuda pública sigue aumentando y requiere una urgente consolidación fiscal. Ha llegado el momento de renovar el modelo económico y hacerlo más sostenible mediante la aceleración de los esfuerzos de diversificación económica de base amplia y el impulso de la innovación tecnológica“, dice el informe.

Muchos países de la región iniciaron hace años programas de diversificación económica que afrontan dificultades de implementación en todas las fases del ciclo. “Cuando el precio del petróleo es muy bajo, impulsar la diversificación económica es oportuno, pero entonces hay poca financiación disponible; cuando el precio del petróleo se recupera, el renovado interés en el desarrollo de los hidrocarburos desplaza las inversiones en sectores no petroleros“, explica el informe. Hasta ahora, los intentos de diversificación de las exportaciones se centran principalmente en productos estrechamente relacionados con la industria petroquímica. El informe apunta que varios países de la región están apostando por la inversión en tecnología de energías renovables. “Oriente Medio está bien dotado de fuentes de energía renovable, ya que su ubicación geográfica y las condiciones climáticas son muy adecuadas para la generación de energía solar y eólica. La energía renovable, excluyendo la hidroeléctrica, todavía tiene una baja participación del 2% en el mix de generación de energía, pero esto está empezando a cambiar“.  Aunque las renovables tienen posibilidades limitadas de exportación y no ofrecen un sustituto al modelo de ingresos basado en los combustibles fósiles, pueden ser clave en el período de diversificación económica de la región: podrán satisfacer la creciente demanda interna de electricidad a fin de liberar más suministros de petróleo y gas para la exportación y la creciente industria química. Esto daría lugar a una menor necesidad de nuevas inversiones para el desarrollo de los hidrocarburos, cuyo panorama es incierto.

 

 

Crédito y Caución

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