Ahora, ¿qué va a pasar?

Acabamos el año en plena campaña electoral y a las puertas de unas elecciones que a van a cambiar el panorama político en España y, por lo tanto, la realidad en la que nuestras empresas operan.

Sin entrar a valorar las distintas opciones que se nos presentarán el próximo 20 de Diciembre y la multiplicidad de mensajes a los que estaremos expuestos estos meses, me parece conveniente compartir una breve reflexión sobre el impacto de este cambio en la actividad exterior de la economía española.

El sector exterior ha sido, durante los primeros años de la crisis, el motor y sustento de nuestras cifras, la vorágine y el ansia exportadora de muchas empresas ha constituido bien una tabla de salvación bien una puntilla a su situación. No obstante, durante el último año, el consumo interno se ha empezado a recuperar y está ganando terreno a las exportaciones en nuestras cuentas de resultado.

Como decíamos, pase lo que pase el día 20-D, el panorama será distinto independientemente de quien acabe formando gobierno. Es razonable esperar un cambio en la fiscalidad de nuestras empresas, nuevas diferencias fiscales en función de su domicilio social, impulsos a unos sectores en detrimento de otros. Incluso impulsos o trabas a las relaciones bilaterales entre España y otros mercados podrían verse alteradas respecto a la situación actual, la comentada en otro artículo de este blog repercusión de las grandes decisiones en materias macroeconómicas y políticas.

En este contexto, aquellas compañías que hayan llevado a cabo una política inteligente de diversificación (basada en una internacionalización bien preparada y sostenible) no tendrán puestos demasiados huevos en la misma cesta (cualquiera que esta sea) y podrán navegar estas aguas revueltas que nos esperan con relativa tranquilidad.

La pregunta que les lanzo es la siguiente:

¿Está su empresa entre estas últimas?

¿Quieres expandir tu empresa a otros mercados?

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