Ciudades de España, destino de lujo

Como en España en –casi- ningún sitio. Es algo que muchos hemos pensado en más de una ocasión cuando hemos tenido la oportunidad de desplazarnos por trabajo o por vacaciones a otros países.

Desde la época de los años 60 hemos recibido la visita de turistas de otros países que han buscado en nuestro país las bondades de su clima, la fenomenal oferta gastronómica y -también hay que decirlo- una relación calidad-precio realmente insuperable.

Una vez superada aquella primera ola de turistas que venían buscando el Typical Spanish nos vimos abocados a ser el destino low cost de muchos europeos. Fuera de las iniciativas enfocadas al segmento Premium del turismo, el paisaje de nuestras costas se vio alterado por la aparición de promociones inmobiliarias destinadas a albergar a este turismo y a servir de residencia invernal a muchos europeos del norte.

Sin embargo desde hace unos años España ha huido del tradicional turismo de sol y playa.  La necesidad de competir con otros destinos con unos costes menores hizo que el turismo de ciudades en España aumentase y el posicionamiento fuera otro.

Desde hace unos años, España forma parte de la estrategia de expansión internacional de las grandes cadenas hoteleras con un posicionamiento premium. Hace poco saltaba la noticia de la compra por parte de una cadena oriental, que ya cuenta con presencia en Barcelona, de un emblemático hotel madrileño. La alianza de AC Hoteles con Marriot, que gracias a la compra de Starwood Hoteles se ha convertido en el mayor operador mundial de hoteles de lujo, y otras iniciativas en otras ciudades nos ponen en una situación envidiable a la hora de atraer a turistas con alto poder adquisitivo y e interesados en el turismo de life style.

Además de dormir, estos turistas de alto poder comen, compran y visitan museos y galerías de arte y buen reflejo de ello es la cantidad de opciones que se les presentan. Desde restaurantes que se encuentran entre los mejores del mundo hasta circuitos de velocidad privados situados en la serranía andaluza, cualquier cosa es posible.

Además, el reposicionamiento de nuestra oferta turística permite un tirón ‘hacia abajo’ al hacer que España y sus ciudades se conviertan en destinos que estén a la par de grandes capitales en cuanto a demanda y que, por lo tanto, necesiten cubrir las necesidades de los segmentos inmediatamente inferiores al premium.

¿Y qué tiene que ver esto con la internacionalización de nuestras empresas?

Debemos encontrar paralelismos entre nuestra actividad comercial internacional y el cambio que está dando la primera industria del país. Competir por precio no va a ser posible en un futuro cercano, en caso de que siga siendo posible.

Se hace necesario buscar aquellos clientes que nos aportan una mayor rentabilidad adecuando nuestra oferta a sus necesidades y buscando mercados en los que esto sea posible sin descartar incorporar talento y conocimiento extranjero a nuestros procesos.

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