¿Cómo será 2016?

Se inicia el mes de diciembre con todavía mucha volatilidad en las bolsas internacionales. Los miedos a China parecen alejarse temporalmente, pero la situación de los países emergentes está muy lejos de mejorar y se espera una importante divergencia entre una Reserva Federal que empezará a subir los tipos probablemente en diciembre y un BCE que ya desde mañana jueves puede incrementar las medidas de estímulo.

¿Cuáles son las claves del próximo año? Esta es la pregunta que los analistas intentamos responder cada año por Navidad, con más o menos éxito. Para el próximo 2016, podríamos hablar de los siguientes puntos:

  • ¿Cuánto y cómo de deprisa subirán los tipos en EEUU? Sólo un pésimo dato de empleo en noviembre (recordemos que se publica este viernes) podría evitar una subida de 25 pb. en los tipos oficiales el próximo 16 de diciembre. Es cierto que el sector industrial de EE.UU. está en niveles muy débiles, en gran parte penalizado por la fortaleza del dólar, pero si tenemos en cuenta que el 85% de la economía americana depende de los servicios (es decir, del consumo), no parece que dicha debilidad industrial vaya a frenar a la Fed en sus subidas. Y probablemente habrá otras dos subidas más en 2016, de 25 pb. cada una (y ninguna después de verano, por las elecciones presidenciales). Por tanto, los tipos oficiales terminarían 2016 en el 0,75%, con más riesgos a la baja que al alza, dado que no se esperan tensiones inflacionistas importantes.
  • ¿Cuánto puede diverger la política del BCE respecto a la Fed? Pues si pensamos que la zona euro está hoy en una situación cíclica similar a la existente en EE.UU. hace 3 años, no deberíamos esperar la primera subida de tipos por parte del BCE hasta al menos 2018. Y esto es lo que parece está descontando el mercado. En cuanto a la máxima divergencia, a la espera de la reunión del BCE de mañana, parece que habrá más medidas de estímulo durante el primer semestre de 2016, y probablemente no más allá. Por tanto, nos enfrentamos a un año en el que, por primera vez desde 2008, los bancos centrales van a llevar un camino diferente.
  • ¿Qué pasará con China? El menor crecimiento de China ha provocado una fuerte caída de los precios de las materias primas que lamentablemente se podría mantener durante gran parte de 2016. Hay que tener en cuenta que China se ha embarcado en un cambio de modelo de crecimiento que será positivo a largo plazo, pero que a corto plazo implicará, según las estimaciones de los analistas de Deutsche Bank, una pérdida de 0,3 p.p al año en su crecimiento potencial. Esto implica que seguirá generando deflación mundial.
  • Por fin, llega la política fiscal. En los últimos años los bancos centrales se han enfrentado solos a la crisis, con una política fiscal que ha sido restrictiva en la mayoría de los países y, especialmente, en Europa. En 2016, se espera que la política fiscal deje de ser un freno tanto en EE.UU. como en Europa (mayor gasto asociado a la crisis de refugiados y puesta en marcha del plan de inversiones Juncker).
  • Por último, y no menos importante, los riesgos geopolíticos. El terrorismo yihadista puede llevar a un mayor debate sobre la llegada de refugiados al mundo desarrollado. A esto se añaden factores como una mayor volatilidad del crudo, y, especialmente en la segunda parte del año, más incertidumbre de cara al resultado electoral del referéndum sobre la permanencia en la UE del Reino Unido.

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