De lo grande a lo pequeño

Durante la primera mitad del 2015 hemos vivido dos hechos históricos, en lo que a geopolítica se refiere, y que pueden afectar de manera importante y positiva a las relaciones entre países durante los siguientes años, además de presentar grandes oportunidades para las empresas españolas sin importar su tamaño.

Me refiero al acuerdo entre EEUU e Irán, pendiente todavía de ratificación final por el Congreso de EEUU, y el acercamiento entre este último país y el régimen castrista en Cuba.

A menudo, tendemos a tomarnos este tipo de noticias con cierta lejanía y distancia, pero la realidad es otra. La geopolítica más tarde o más temprano nos acaba afectando a nuestra vida diaria y al devenir de nuestras empresas.

Si la circunstancia es similar, las particularidades de ambos países, como es lógico, son distintas. Cuba está a tiro de piedra de la península de Florida y, por lo tanto, del mayor mercado del mundo. Es un destino turístico de primer orden y carente de recursos naturales. Antes de la revolución castrista, Cuba era destino de inversión extranjera (sobre todo en el sector turístico) y lugar en el que muchas familias españolas encontraron la salida a su pobreza a base de esfuerzo y sacrificios.

Con el acercamiento y la relajación de las sanciones de la Ley Helms Burton (que realmente afecta a empresas y ciudadanos norteamericanos exclusivamente) permite que, por ejemplo, ya se pueda volar directamente desde el aeropuerto JFK de Nueva York al aeropuerto José Martí de La Habana, gracias a la compañía aérea Jet Blue. Y plataformas como AirBnB permiten también optar por el alquiler vacacional en Cuba al margen de los hoteles. Entre los sectores más interesantes, en un primer lugar, están el turismo, la construcción y los servicios. Sin embargo, a largo plazo las oportunidades son enormes con la posible liberalización de una economía intervenida y por desarrollar.

Por otra parte, Irán dispone de abundantes yacimientos de petróleo en su territorio y una notable necesidad de desarrollar infraestructuras. Si bien el acuerdo nuclear entre EEUU e Irán no está cerrado, parece que va por buen camino. En el caso de Irán, las multinacionales americanas son las que están liderando el camino, con vistas a un futuro desarrollo económico en este caso. Sin embargo, para el resto de empresas occidentales las oportunidades también son grandes en sectores como el ya mencionado de las infraestructuras, energía, agricultura, turismo, FMCG…

Una circunstancia común en ambos países es la gran diáspora de nacionales de ambos países. Es relativamente fácil encontrar exiliados en otros países y que pueden ejercer de puente y el ajuste entre nuestra cultura y la suya para sacar el máximo partido a las oportunidades existentes.

Finalmente, otro aspecto más allá del económico y que beneficiará a la población local, es que, por lo general, la apertura económica a occidente también significará una corriente de información y pensamiento que a la larga implicará una apertura de ambos regímenes y, como pasó en España en los 60 y 70, el comienzo del camino a la democracia y a la libertad para iraníes y cubanos.

 

 

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