Donald Trump y Las Pymes españolas ante el proteccionismo

La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de América ha sido inesperada al menos según las encuestas publicadas por la mayoría de medios en las últimas semanas pero para los que conocemos en algo el país (yo he vivido allí menos de 2 años, pero sigo manteniendo contacto permanente con amigos americanos) y somos conscientes de la diferencia entre la formación y la manera de pensar de las 2 costas y la “América profunda”, no ha sido tan inesperada. Ahora nos toca analizar los efectos que puede tener sobre nuestras empresas esta victoria; lo podemos hacer basándonos en las afirmaciones que ha hecho durante su campaña, y con ello introducimos una dosis de incertidumbre porque no es lo mismo lo que se dice en campaña que lo que se encuentra uno al tener que aplicar “con mando en plaza” esas medidas, pero al menos nos servirá para poder reflexionar sobre ello.

Lo más llamativo de los planteamientos del Sr. Trump desde el punto de vista económico (dejando al lado otros temas más polémicos como la inmigración) es una vuelta al proteccionismo (imposición de aranceles o cuotas a las importaciones de terceros países) que ha dicho repetidamente que va a utilizar como instrumento para que los empleos de las empresas americanas que se han perdido al ser deslocalizados hacia esos terceros países vuelvan a Estados Unidos. Este comentario le ha hecho ganar votos entre un segmento de votantes que tienen la esperanza de conseguir estos empleos, que tampoco requieren una alta cualificación. ¿Es populismo o realidad? ¿Podría llevarse a cabo? En lugar de adjetivos calificativos intentaremos hacer un análisis objetivo y económico de las consecuencias.

En primer lugar creemos que difícilmente puede Estados Unidos cancelar los tratados de libre comercio que tiene ya firmados y que han favorecido inversiones multimillonarias de empresas americanas en otros países, que defenderían sus intereses en los propios tribunales americanos con altas probabilidades de ganar, pero sí que parece que tratados con negociaciones en curso como el TTP (con países asiáticos) o el TTIP (europeos) quedan con escasas probabilidades de aplicarse en un futuro cercano.

Veamos un ejemplo práctico: El Sr. Trump dijo en su campaña que impondría un arancel del 45% a las importaciones chinas y un 35% a las de mejicanas. De esta manera pretende forzar a que empresas como Apple que fabrica sus productos en China traiga sus fábricas a Estados Unidos empleando a trabajadores del país, y que otras empresas como la automovilística Ford que tienen parte de su fabricación en Méjico hagan lo mismo volviendo a abrir fábricas en Estados Unidos. ¿Es esto posible?

En este último caso, los modelos “F” (camionetas pickup) de Ford -por cierto, la gama más rentable de la marca- montan motores fabricados en Méjico, y si se aplicase un arancel de este tipo, se incrementaría un 35% el precio de sus motores serían más caros para el consumidor americano, que podría optar por otras alternativas (comprar otras marcas como por ejemplo vehículos Toyota que pueden provenir de fábricas en Estados Unidos o en terceros países) o comprar los modelos nacionales que serán más caros y como resultado tener menos renta disponible para consumir en otros productos (es decir, empobrecerse). Supongamos que Ford, para evitar esto y siguiendo lo que busca Trump, abre una fábrica de motores en Estados Unidos empleando mano de obra local para sus camionetas pickup: además de que abrir la fábrica e integrarla en su modelo productivo es algo que tarda años, tendrá que pagar salarios más altos a los americanos y por tanto su producto será igualmente más caro… por lo que el consumidor americano que compre su producto también se empobrecerá, y por este empobrecimiento no podrá comprar otros productos locales, lo que acaba también afectando negativamente a la propia economía americana. Este es el efecto que acaba teniendo el proteccionismo, y está demostrado no solo por la teoría económica sino por la práctica de muchos años de barreras proteccionistas por aranceles o cuotas de producción que acaban teniendo siempre un efecto negativo a medio y largo plazo.

¿Y qué sucedería con estas medidas cuando el último modelo de iPhone se ponga a la venta? Pues que si se fabrica totalmente en China como hasta ahora y se le aplica el arancel mencionado por el Sr. Trump su precio sería un 45% más caro (a no ser que Apple decida absorber este sobrecoste reduciendo su margen para mantener el precio, hecho que considero altamente improbable). Supongamos que Apple decide entonces como Trump desearía que el iPhone se fabricase en EEUU, montan una fábrica en California y pagan los salarios de los trabajadores cualificados locales: sería indudablemente también más caro… ¿y qué sucederá al intentar exportar este iPhone a otros países con un precio más caro? Pues que probablemente los competidores de Apple (podemos mencionar a Samsung, LG, Xiaomi, HTC o Lenovo) puedan ofrecer productos similares a un precio mucho más barato aprovechando la eficiencia de fabricar en otros países con costes muy inferiores, y a medio plazo ganarán cuota de mercado a Apple, puesto que las empresas mas productivas y eficientes acaban siempre venciendo a largo plazo.

Es aquí donde vemos la oportunidad para las empresas y las pymes españolas: aunque a corto plazo la imposición de aranceles distorsione el mercado y haga más caro exportar a países como EEUU que tomen medidas proteccionistas (si es que finalmente lo hacen), pueden a corto plazo orientar sus exportaciones a terceros países que por esta “guerra comercial” con EEUU no optimicen sus intercambios con dicho país. A medio-largo plazo, si son realmente competitivas y productivas, acabarán ganando cuota de mercado incluso en países que inicialmente se han protegido con aranceles dado que éstos no son sostenibles en el tiempo.

Como en tantas ocasiones, una potencial amenaza siempre esconde una oportunidad y aquellos que tienen una ventaja competitiva podrán acabar sin duda explotándola.

Quizá se entiende mejor el efecto del proteccionismo con un ejemplo sencillo: Imaginemos un país montañoso, de clima frio y húmedo, cuya producción principal para la alimentación de sus habitantes está derivada del ganado vacuno y sus productos principales son la carne, la leche y derivados. Imaginemos otro país vecino, de clima muy caluroso y por especializado en frutas como piñas y plátanos. Si firman un tratado de libre comercio, ambos países podrán consumir los productos del otro importando y exportando sin ningún problema, y las empresas más eficientes conseguirán incrementar sus cuotas de mercado. Pero ¿qué pasa si en ambos países se imponen políticos que propugnan el proteccionismo, entran en una guerra comercial e imponen aranceles a los productos del vecino? No gana ninguno; al contrario, se empobrecen los dos. El país de clima frío podrá solamente cultivar frutas como piñas o plátanos con unas instalaciones muy especializadas, invernaderos, etc. gastando mucha más energía y con una productividad muy inferior. El país de clima caliente tampoco podrá obtener rendimientos destacables en su ganado vacuno ni en los productos lácteos, que tendrá que refrigerar en gran medida en todos los procesos para que no se estropeen… en resumen, ambos países tendrán menos productividad, pagarán más caros los productos de fuera de su país y sus respectivas poblaciones por tanto se empobrecerán. Aunque a corto plazo se intente proteger una industria ineficiente respecto a otros países, a medio y largo plazo esto no es sostenible.

Otra consecuencia que parece evidente con la victoria del Sr. Trump es una mayor volatilidad en los mercados financieros. Al menos a corto plazo esto parece muy claro y ya lo estamos viendo en las primeras horas tras los resultados, en los mercados de todo el mundo. La principal consecuencia para nuestras Pymes es que el dólar como moneda de intercambio (que no se usa solo con Estados Unidos sino también como referencia con muchos países asiáticos y de todo el mundo) va a tener movimientos significativos frente a otras divisas, añadiendo riesgo tanto a la Pyme exportadora como a la importadora: si tiene que pagar o cobrar “X” dólares dentro de 6 meses, y esa cantidad “X” puede verse incrementada o disminuida en un 10-15% dada la volatilidad del mercado, puede acabar incluso perdiendo dinero si su margen comercial es inferior a dicha cantidad. Por tanto nuestro consejo claro debe ser utilizar con mayor medida los instrumentos de cobertura (seguros de cambio o derivados) para reducir el riesgo a la exposición a tipos de cambio, porque los movimientos entre Euro y Dólar y la incrementada volatilidad también tienen habitualmente consecuencias en muchas otras divisas.

En resumen… ¿qué consecuencias trae a las pymes españolas la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas? En primer lugar una mayor volatilidad e incertidumbre; pero un mayor proteccionismo que trae dificultades a corto plazo siempre es una oportunidad por ser insostenible a largo plazo y aquellos con costes más competitivos y mayor productividad siempre pueden encontrar otros mercados para poder vender sus productos o servicios por lo que en lugar de lamentarse, deben trabajar para reposicionarse como “pescadores en el rio revuelto” (ya saben el dicho). En cuanto al riesgo de fluctuación de los tipos de cambio, si siempre es aconsejable cubrir este riesgo mediante seguros de cambio y/o derivados, en la situación actual vemos realmente imprescindible hacerlo, para evitar grandes sustos dado el incremento de la volatilidad en los mercados y particularmente en el de divisas.

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