Donald Trump se inicia como presidente

Dada su importancia, ampliamos nuestros comentarios sobre el tema que ya tratamos en el post del blog de Jump! del pasado 7 de diciembre, ahora que toma posesión el nuevo presidente.

Iniciamos el año 2017 con un nuevo presidente en EE.UU. Un presidente que no deja a nadie indiferente, pero que, si miramos lo que han hecho los mercados, parece que cuenta con el beneplácito de los inversores. No hay más que ver el comportamiento de la bolsa americana desde su victoria, con subidas superiores al 6%, o incluso lo que han hecho las bolsas europeas, con avances del Eurostoxx50 del 9%. También el dólar se ha visto favorecido por la llegada de Trump a la presidencia, con una subida frente al euro cercana al 4%.

¿Por qué este optimismo? El presidente Trump prometió durante su campaña una serie de medidas que podríamos englobar en cinco grupos: rebajas de impuestos tanto a los consumidores como a las empresas, renegociación de los tratados comerciales, con una vuelta hacia un mayor proteccionismo de las empresas domésticas, un agresivo programa de infraestructuras, menos regulación financiera, y el desmantelamiento del programa sanitario conocido como Obamacare. Muchas de estas medidas, de llevarse a cabo completamente, implicarán un mayor crecimiento de la economía americana (y por tanto de la economía mundial) en los próximos años, algo que han celebrado los inversores, cansados de años de bajo crecimiento. Más crecimiento y menos impuestos deberían llevar a mayores beneficios empresariales, de ahí las subidas bursátiles.

Pero tras la euforia inicial, es momento de tomar un respiro, y ver en qué quedan estas medidas. Lo primero, porque obviamente, no todas ellas se podrán realizar de golpe. Aunque probablemente tendremos que esperar hasta el día 21 de febrero, cuando se produzca el Discurso sobre el Estado de la Unión, para conocer mejor los planes del nuevo presidente, a día de hoy parece que el programa Obamacare se ha convertido en la primera prioridad. Y es que antes incluso de la llegada oficial a la Casa Blanca el día 20 de enero el Congreso, con mayoría republicana, ha creado varios comités con el fin de dar a terminar con este programa lo antes posible.

Otras medidas, sin embargo, no serán tan inmediatas. Según la opinión de nuestros analistas, lo más fácil es que Trump comience con las rebajas de impuestos sobre los consumidores, algo que, dada su mayoría en ambas Cámaras, podría concluir antes de verano. También puede avanzar en sus planes de desregulación financiera, en particular, en el desmantelamiento de la Ley Dodd-Frank, considerada la regulación más agresiva del sistema bancario en EE.UU. desde la Gran Depresión. Hay que tener en cuenta que, dada la complejidad de esta Ley, todavía se están trasponiendo muchas de estas normativas al sector financiero, por lo que se podría dar marcha atrás fácilmente en algunas de estas medidas.

En cuanto a la reducción de los impuestos a las empresas, que según la propuesta de Trump, podría bajar la imposición sobre las mismas desde el 35% al 15%, puede llevar más tiempo (probablemente no se podrá aprobar hasta el último trimestre). Primero, porque no parece que el presidente cuente todavía con el apoyo de todo el partido republicano, por lo que el paso por ambas Cámaras del Congreso puede complicarse. Y segundo, porque dicha rebaja debería ir ligada a la medida estrella del presidente en su campaña: la intención de fomentar la vuelta a las empresas americanas que, como consecuencia de la alta imposición han decidido trasladar su negocio fuera de su país. Su promesa: permitir a estas empresas pagar un tipo de tan sólo el 10%, con lo que podría producirse la repatriación a EE.UU. de hasta 200.000 millones de dólares. El dinero conseguido con estas rebajas de impuestos  podría dedicarse además a financiar otra de las cinco propuestas de Donald Trump: el agresivo plan de infraestructuras.

Por último, quedan las medidas proteccionistas, lo que más preocupa a sus principales socios comerciales. La propuesta del presidente es sencilla: gravar las importaciones de las empresas americanas con el impuesto de sociedades habitual, y eliminar dicho gravamen sobre las empresas exportadoras. Algo que, a priori, no está claro que sea posible bajo las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Mucho se va a debatir, por tanto, durante estos temas los próximos meses.

Como resumen, mucho se espera del nuevo presidente, sobre todo, que confirme con sus rebajas de impuestos y su programa de gasto público las expectativas de mayor crecimiento en EE.UU. Nuestros analistas confían en que así sea, de ahí que mantengan una visión positiva para los mercados para este nuevo presidente es sencilla: gravar las importaciones de las empresas americanas con el impuesto de sociedades habitual, y eliminar dicho gravamen sobre las empresas exportadoras. Algo que, a priori, no está claro que sea posible bajo las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Mucho se va a debatir, por tanto, durante estos temas los próximos meses.

Como resumen, mucho se espera del nuevo presidente, sobre todo, que confirme con sus rebajas de impuestos y su programa de gasto público las expectativas de mayor crecimiento en EE.UU. Nuestros analistas confían en que así sea, de ahí que mantengan una visión positiva para los mercados para este nuevo año.

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