El crédito documentario: un arma para el exportador

Los créditos documentarios provocan sensaciones encontradas a las empresas exportadoras. Algunas temen no poder afrontar las exigencias del clausulado y presentar con el rigor necesario la documentación, pero lo cierto es que el proceso no tiene por qué ser más exigente que el que implica la propia exportación. La realidad es que el crédito documentario sigue considerándose el medio de cobro más seguro cuando existe cierta desconfianza entre las partes o cuando la operación se lleva a cabo en países o zonas geográficas en dificultades.

Hay países con mayor costumbre a la hora de utilizarlos; y en otros, donde parecía que había caído en desuso, vuelven a recuperarse en situaciones de crisis e inestabilidad. Aunque tradicionalmente es un medio de pago ligado al comercio internacional, es precisamente en épocas de mayor desconfianza cuando hemos incluso gestionado créditos documentarios interiores – aquéllos en los que las partes implicadas y la transacción subyacente se desarrollan en España –. No debemos olvidar que ser beneficiario de un crédito documentario facilita el acceso a la financiación bancaria, algo crucial en momentos de posibles limitaciones al crédito.

Solicitar un crédito documentario ofrece también una valiosa información sobre el comprador: su calidad crediticia, qué opciones puede tener de acceso al crédito, quienes son sus socios financieros…  y por lo tanto ayuda a entender el perfil de la compañía con quien se está llegando a un acuerdo.

Cuando el exportador recibe un crédito documentario a su favor, tiene ante sí un compromiso bancario de pago condicionado al cumplimiento de unos requisitos precisos. Esto le aporta la certeza de que su pedido está confirmado por el importador, por lo que podría afrontar el periodo de aprovisionamiento y/o fabricación con mayor seguridad. A partir de ese momento queda en manos del exportador cumplir en tiempo y forma para poder generar el derecho a cobro.  Disponer de un crédito documentario a favor aporta asimismo credibilidad (pedido en firme) y mayor solvencia ante la entidad de crédito, apoyando posibles solicitudes de prefinanciación.

Relevante por otro lado ya que permite al vendedor ofrecer un diferimiento en el pago al proveedor y, por lo tanto, dispone de un arma más de negociación.

El banco emisor aporta su garantía de pago siempre que se cumpla el condicionado. Además, podría añadirse la garantía de un banco confirmador, eliminando así riesgos de bancos/países del importador.  De este modo, se abre la posibilidad de financiar sin recurso (forfaiting) el diferimiento de pago otorgado al importador.

En resumen, no hay que tener miedo a exigir un crédito documentario dado que las ventajas que aporta al exportador le harán afrontar la venta con mayor seguridad y éxito. Una vez más, el asesoramiento de su entidad financiera será clave en la estructuración de la operación, apoyándoles para que como beneficiario pueda cumplir y, por lo tanto, cobrar.

 

 

Deutsche Bank

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