El pacto de los 780 millones de consumidores: Mercosur y la UE

El reciente acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, cerrado tras veinte años de complicadas negociaciones, significará un gran cambio tanto para las empresas del viejo continente como para los integrantes del Mercado Común del Sur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, este último país, suspendido por el momento debido a su situación social y política). A falta de su ratificación, ya se especula con los distintos efectos que tendrá un nuevo mercado de 780 millones de consumidores.

En el caso de España, se prevé que diferentes sectores con gran peso en la economía se vean afectados de forma distinta. Es el caso de dos de los cinco sectores más importantes en la península: el automovilístico y el agrícola.

El sector automovilístico en España es el segundo mayor fabricante de automóviles en Europa y el 82% de su fabricación es exportada, según datos del ICEX. En los últimos años, las exportaciones a Sudamérica se han incrementado a pesar del proteccionismo presente en estos países, alcanzando aranceles del 35%. El acuerdo provocaría acabar con este arancel y abriría las puertas a los fabricantes europeos a un mercado de 260 millones de consumidores.

En segundo lugar, en el sector agrícola prevén un impacto negativo tras la entrada en vigor del acuerdo. Dentro de este, el sector citrícola se puede ver amenazado por la entrada de la primera potencia mundial de zumo, Brasil. Este acuerdo afectaría a 1.227 empresas españolas. Entre ellas, las grandes empresas obtuvieron unas ventas medias de 39 millones de euros en el año 2018, según datos extraídos por Iberinform.

En el sector cárnico también preocupan las consecuencias de este pacto, pues supondría la entrada de unas 99.000 toneladas más de carne cada año en Europa. Esto se añadiría a otros problemas ya existentes en el sector, como el efecto que tendrá el Brexit (Inglaterra es uno de los países a los que más exporta España este tipo de alimento) y la disminución del consumo por corrientes como el veganismo y vegetarianismo.

Los sindicatos agrarios reclaman a la Unión Europea que se respeten los controles medioambientales, las regulaciones sanitarias, la seguridad alimentaria y el bienestar animal, factores que cuentan con menos exigencias y requisitos en los países miembros de Mercosur. Estas preocupaciones han tenido respuesta por parte de la Comisión Europea, que asegura que la normativa no sufrirá variaciones, respetando siempre los intereses de los agricultores europeos.

Ahora el acuerdo peligra por el enfrentamiento entre Emmanuel Macron (Francia) y Jair Bolsonaro (Brasil). El europeo recriminó al dirigente brasileño no haber cumplido con sus compromisos medioambientales, especialmente preocupado con los incendios de la Amazonia, y podría no firmar el acuerdo.

De un lado al otro del charco, tanto los sectores beneficiados como los perjudicados tendrán que esperar a la ratificación del acuerdo, con el que esperamos poder iniciar un nuevo periodo económico en el que todos podamos disfrutar de las ventajas de un mercado libre y justo en el que el gran beneficiado sea el consumidor final.

 

Iberinform

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