Skyline de Shanghai

Estados Unidos apuesta por el proteccionismo, China por la apertura económica

El Gobierno chino responde con más aperturismo económico a las medidas proteccionistas aprobadas por Donald Trump.

Cuando tomó posesión de su cargo como presidente de EEUU, Donald Trump había prometido que situaría el proteccionismo en el primer plano de su agenda económica y ha cumplido su palabra.  El pasado marzo, el presidente estadounidense anunciaba el establecimiento de un arancel del 25% a las importaciones de acero y de un 10% a las de aluminio, argumentando que las actuales importaciones “amenazan con perjudicar la seguridad nacional”.

En la diana de esta medida, China, país con el que Estados Unidos presenta un déficit comercial -“fuera de control”, en palabras de Trump- de entre 375.000 y 504.000 millones de dólares (entre 303.000 y 408.000 millones de euros), según las cifras aportadas por el Gobierno norteamericano.

Días después, la  Oficina del Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR) comunicó una lista de 1.300 productos chinos a los que planea imponer aranceles, como respuesta a las que considera prácticas comerciales “desleales” de China.  Se refiere la Administración Trump a las políticas de Pekín que obligan a las empresas estadounidenses a transferir su tecnología y propiedad intelectual a empresas nacionales chinas. En esa lista hay productos de sectores como el aeroespacial, las tecnologías de la información y comunicación, la robótica o la maquinaria.

En un principio, el  gigante asiático respondió en la misma línea. Pekín dio a conocer el 4 de abril la imposición de nuevos aranceles del 25% a un total de 106 productos estadounidenses (entre ellos soja, maíz, carne de vacuno, tabaco o automóviles), cuyo impacto equivale a los impuestos por Washington, alrededor de 50.000 millones de dólares (40.500 millones de euros).

Apertura al exterior de la economía china

Sin embargo, parece que el Gobierno chino no seguirá la senda proteccionista abierta por Washington. Así, su presidente, Xi Jinping, prometió en su discurso en el Foro de Boao el 10 de abril, en el que no hizo referencia a las disputas arancelarias con EEUU, una mayor apertura de su economía al exterior. Buscando atraer inversiones extranjeras, China bajará los aranceles a la importación de productos, en particular a la compra de vehículos. El objetivo es aumentar las importaciones y lograr un mayor equilibro de su balanza comercial.

También finalizará la revisión de la lista negra de sectores en los que está limitada la entrada de empresas extranjeras y eliminará restricciones al capital foráneo en ámbitos como el bancario o los seguros. Además, reforzará la protección de los derechos de propiedad intelectual.

Jinping afirmó que su país cumplirá con las reglas del comercio internacional, aumentará la transparencia, fomentará la competencia del mercado y se opondrá al monopolio.

La OMC y FMI alertan de la escalada proteccionista

En este estado de cosas, son varias las voces que han advertido de las negativas consecuencias para el comercio mundial de un incremento del proteccionismo. Así, en un acto en Washington D.C. el 4 de abril, el director general adjunto de la OMC, Alan Wolff,  dijo que “si las medidas comerciales se limitan al acero, pueden contenerse los riesgos para el sistema de comercio internacional”. “Si existe, como parece ser el caso, represalias comerciales seguidas de rondas de contraataque, en algún momento no solo existiría un riesgo sistémico previsible sino un daño real”, añadió Wolff. “La amenaza arancelaria 301 después de las medidas de acero y aluminio 232 causa mucha más preocupación sobre la viabilidad de un sistema de comercio internacional estable que cualquiera de las medidas por sí solas. Y esto se ve agravado por las amenazas de nuevas acciones”, recalcó el director general adjunto de la OMC.

En la misma línea, la  directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, ha alertado de los efectos para el crecimiento mundial de una eventual escalada de aranceles proteccionistas. “El impacto macroeconómico sería grave, no sólo si Estados Unidos toma medidas, sino especialmente si otros países tomaran represalias, principalmente los más afectados como Canadá, y dentro de Europa, Alemania en particular”, afirmó. “En una llamada guerra comercial, impulsada por incrementos recíprocos de los aranceles a la importación, nadie gana, uno generalmente encuentra perdedores en ambos lados”, advirtió Lagarde.

También en el marco del reciente Foro de Boao para Asia, el director del Instituto de Economía Mundial y Política (CASS), Zhang Yuyan ha afirmado que “la guerra comercial entre China y EEUU provocará pérdidas en ambas partes”, y por ello cree que ambas partes “deben resolver la disputa a través de conversaciones y negociaciones”.

Informe de Crédito y Caución

También ha avisado de los riesgos de una guerra comercial a medio plazo en uno de los últimos informes de Crédito y Caución. De acuerdo con el análisis de la aseguradora de crédito, “el impacto económico global de las medidas en sí es limitado” pero “la Administración de Estados Unidos parece haberse librado de cualquier restricción a futuras acciones proteccionistas. Es por eso que los aranceles de Trump amenazan el comercio”.

Según el análisis de la aseguradora, la introducción de aranceles al acero y el aluminio supondrá una pérdida en términos de PIB para Estados Unidos, aunque poco significativa, dado que los beneficios para las empresas norteamericanas productoras no compensarán la caída de producción de las consumidoras de estos productos, que representan el 40% del PIB.

Crédito y Caución cree que la situación creada beneficiará especialmente a los productores de Canadá y México, que han quedado exentos de aranceles a la espera de las renegociaciones del NAFTA. “La verdadera amenaza es que estas medidas sean un preludio de una guerra comercial global, especialmente ahora que los asesores del presidente de Estados Unidos con fuertes convicciones proteccionistas han ganado la mano. Se vislumbra un nuevo entorno comercial”, afirma el informe.

 

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