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Europa se queda atrás respecto a sus competidores en infraestructura digital

Durante los últimos años, la expansión de la infraestructura digital en la Unión Europea se ha llevado a cabo de manera más lenta y menos exhaustiva de lo que se esperaba. El objetivo de la UE de asegurar una cobertura de banda rápida (más de 30 megabits por segundo) para todos los europeos, parece actualmente fuera de nuestro alcance.

Europa y las compañías europeas se están quedando claramente rezagadas respecto a sus competidores de EEUU en la carrera por obtener una posición de liderazgo en muchos mercados digitales. De hecho, los ecosistemas digitales de EEUU llevan ya tanta ventaja, que muchas compañías europeas simplemente no pueden ni seguirles el ritmo.

Una infraestructura digital inadecuada va a afectar negativamente a las opciones de las empresas europeas para exportar sus productos y poder entrar y desarrollarse en los mercados digitales y de aplicaciones. Esta situación pone a las empresas europeas en una situación de clara desventaja frente a las de EEUU, pero cada vez más de las empresas chinas.

Según los expertos de Deutsche Bank, Europa se enfrenta en la actualidad a tres grandes desafíos en el área de la transformación digital. En primer lugar, las compañías europeas corren el riesgo de quedarse aún más rezagadas en áreas tecnológicas vitales, en las que ya están muy por detrás de sus competidores chinos y estadounidenses. Esto se da especialmente en la economía de plataformas y los ecosistemas digitales. En segundo lugar, los EEUU y China, en particular, parecen estar envueltos en una carrera en el sector de la Inteligencia Artificial; actualmente, están compitiendo por la mejor posición en el mercado. En tercer lugar, las compañías europeas pueden ser atacadas, sobrepasadas y finalmente expulsadas fuera de muchos mercados y sectores en los que actualmente están bien posicionadas (robótica y automatización, industria 4.0, etc.).

Según una reciente investigación por el Instituto Alemán Económico (Institut der Deutschen Wirtschaft) el 28% de los europeos afirma que las deficiencias en la red de comunicaciones tuvo un impacto negativo en sus actividades comerciales. En 2013, este mismo estudio descubrió que el porcentaje estaba en un 15%, lo que demuestra que el descontento de los usuarios ha aumentado de manera proporcional a las carencias tecnológicas de Europa.

Actualizar la infraestructura digital supondrá una inversión considerable. La mayoría de estimaciones difieren en algunos aspectos pero tienden a coincidir en que la inversión tendrá que ser de al menos 100 mil millones de euros. La Comisión Europea cree que se tendrán que invertir 515 mil millones de euros en los próximos diez años para lograr cumplir sus objetivos de modernización tecnológica que originalmente se habían marcado para 2025.

Si estos desafíos llegan a materializarse o no, dependerá de varios factores, como la innovación de las empresas europeas, su disposición para invertir y arriesgarse, las iniciativas de los gobiernos y el marco regulatorio a nivel nacional e internacional. Sin embargo, la infraestructura digital es necesaria pero no el factor exclusivo para garantizar el desarrollo de la economía digital europea y la competitividad de sus empresas.

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