Exportar, un Paso Hacia el Éxito de las Pequeñas y Medianas Empresas

Está muy extendida la creencia de que las grandes compañías son las que mueven el mundo pero lo cierto es que hoy, en crisis, las pequeñas y medianas empresas son las grandes generadoras de empleo a nivel global. Sin embargo ciertos miedos, una legislación excesiva y la dificultad para acceder al capital, han frenado hasta ahora el paso de pequeñas y medianas empresas a la internacionalización. Lo que antes era una opción interesante se ha convertido en una necesidad, la exportación es el motor de nuestra economía y en esto la mediana empresa tiene mucho que aportar.

Pero antes de lanzarse a esta aventura las pequeñas y medianas empresas deben interiorizar este cambio como una estrategia fundamental, no como una oportunidad temporal.  Han de tener en cuenta que conlleva una inversión en capital financiero y humano, y que necesitan analizar cuidadosamente la naturaleza del mercado al que van a acudir y sus posibles riesgos, la cultura, la competencia y, por supuesto, el consumidor.

Para conseguir el éxito: análisis de las posibilidades, valoración de riesgos, buscar aliados, y mucha planificación. Además de una estructura flexible y mucha innovación. Para ello, servirse de la tecnología, que ayuda a las empresas a diluir barreras, una web cuidada y clara que sea su cara al exterior y, por supuesto, un buen ERP (Enterprise Resource Planning, por sus siglas en inglés) en el interior.

La internacionalización supone un gran desafío, toda ayuda es por tanto poca, y la herramienta que aporta más éxito es el uso de software para la gestión global del negocio. Un ERP  es un sistema de gestión de la información que automatiza la mayoría de las prácticas asociadas a aspectos operativos o productivos de la empresa. Ha de ser modular y configurable, y enfocado a un objetivo principal: gestionar el crecimiento, reducir costes, mejorar la cooperación entre países, filiales, divisiones corporativas y empleados, y simplificar los procesos de la organización.

Antes de invertir en una solución de gestión es aconsejable tener claro que es la adecuada. Una solución ERP internacional debe ser multilingüe y escalable según las necesidades, y actualizable en el tiempo para compatibilizar con bases de datos y sistemas operativos. Ha de tener en cuenta los requisitos legales y leyes comerciales de cada país y debe abarcar todas las divisiones de la empresa, así como ofrecer una visión global y transparente que permita la automatización de flujos de trabajo y procesos estándar, y la reducción de riesgos innecesarios.

La integración de recursos, conocimientos y experiencia es el camino perfecto para descubrir las nuevas tendencias del mercado, un camino que lleva hacia el éxito, y que necesita de una actitud proactiva ante los nuevos retos que hoy se plantean a las empresas de pequeño y mediano tamaño. Una actitud optimista que está presente en más de la mitad de las empresas españolas (según el último informe Sage Business Index), que creen firmemente en que asumir riesgos es la respuesta, siempre y cuando se reduzca la burocracia y se materialice el acceso al capital.

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