Factoring en el comercio internacional

El factoring es una herramienta financiera de uso habitual entre las empresas españolas. Presenta varias ventajas como alternativa de financiación, para la gestión de cobros y para la cobertura de riesgo de impago.

El mecanismo es relativamente sencillo: un proveedor de productos o servicios suministra a un cliente, quien emite una factura. La entidad financiera ‘adelanta’ el pago de dicha factura al proveedor y se encarga de gestionar el cobro con el cliente. Por lo general, y más en el comercio exterior, se puede hacer un contrato marco de factoring para un determinado país, periodo de tiempo, sector o clientes.

Cuando vamos a exportar a un país, es una herramienta muy útil para gestionar los posibles riesgos políticos, económicos, etc. Las condiciones de pago, así como la seguridad del mismo, pueden variar de un país a otro, por lo que resulta interesante centralizar el cobro de las facturas con una entidad financiera de confianza, ya que ellos asumen esos riesgos por el cobro de una comisión.

Otra de las ventajas de realizar un factoring internacional es el análisis de los clientes o deudores. En muchas ocasiones son las propias entidades quiénes analizan a estas empresas, ya que son ellos quienes son los tomadores finales del riesgo de impago. La centralización con un único proveedor también facilita y simplifica el tiempo administrativo por parte de la empresa.

Financieramente también presenta ventajas, ya que las dotaciones para insolvencias que se hacen por parte de la empresa, son menores al trasladar el riesgo a otra entidad. Además, la ventaja más evidente es el plazo en el que se cobra un servicio prestado, en algunos países o con algunos clientes, es habitual que se cobre de 30 a 180 días, lo que implica –en ocasiones- un esfuerzo financiero importante por parte de las empresas, más si implica costes adicionales relacionados con la exportación.

Existen varias modalidades de contrato marco, dependiendo del riesgo que se quiera trasladar, del importe, del país, de los plazos, entre otros factores. Es conveniente preguntar al banco o a la entidad financiera para tomar el contrato marco de factoring que mejor se adecúe a las necesidades de cada región y de cada empresa.

En resumen, el hacer un contrato de factoring para el comercio internacional presenta grandes ventajas para las empresas exportadoras. Una manera de simplificar y agrupar los cobros, así como de gestionar de una forma más eficiente el riesgo.

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