El impulso de la internacionalización se consolida

La internacionalización de las empresas ha tenido un impulso notable en los años recientes de crisis económica, pero no es un fenómeno nuevo. Aunque haya aumentado la consideración de los mercados exteriores, han fallado los domésticos. En todo caso, muchas empresas españolas hace años que han considerado las oportunidades exteriores y han tenido su gran desarrollo precisamente apoyándose en un mercado global.

A lo largo del reciente periodo de crisis, los mercados exteriores han supuesto la tabla de salvación de muchas empresas, incluso con crecimientos de las ventas en el exterior muy significativos en algunos años. En esta etapa en que aparecen signos de mejora en nuestra economía, el sector exterior sigue ofreciendo perspectivas muy interesantes.

El Indicador Sintético de Actividad Exportadora (ISAE) del Ministerio de Economía y Competitividad, se situó en el cuarto trimestre de 2014 en +18,2 puntos, más de diez puntos por encima del trimestre anterior (+7,6 puntos). Y esto ya en 2014. La subida ha sido similar estos años y se debe fundamentalmente a una percepción más optimista de las empresas exportadoras, respecto de su cartera de pedidos y de las mejores expectativas exportadoras a corto y a largo plazo.

Las inversiones extranjeras constituyen así un complemento muy importante en la mejora de la posición internacional de las empresas españolas y en su competitividad, en muchos casos como plataformas comerciales o de servicio vinculadas a las actividades exportadoras; en otros, aprovechando los recursos locales para la mejor eficiencia y competitividad de la empresa en una esfera global.

De acuerdo con las últimas estadísticas publicadas, la inversión productiva neta de España en el exterior, excluida la inversión de ETVES, en sociedades no cotizadas y otras empresas, creció en un 16% en tasa interanual.

Ciertamente cuando se plantea la internacionalización, la empresa ha de adaptar su organización a un entorno diferente, incorporando a sus sistemas de trabajo su estrategia de internacionalización. Diferentes países significa distintas culturas, legislaciones muy variadas y también pautas de consumo diferentes. Todos los factores deben considerarse para tener éxito en esos mercados.

Consolidar la presencia internacional, con una base permanente de operaciones en el país o en la región objetivo de nuestro desarrollo, marca en muchos casos la diferencia entre el éxito y el fracaso de la proyección exterior. El mercado hoy en día es global y ofrece muchas oportunidades para aquellas empresas que operan con ese enfoque. Tanto cuando se trata de un establecimiento permanente, como de una filial en el exterior.

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