La COVID-19 vuelve a poner a prueba el comercio internacional

El comercio internacional ha encadenado en los últimos años eventos geopolíticos de calado como el Brexit o la guerra comercial entre EE.UU. y China con una pandemia global que ha paralizado la actividad económica en todo el planeta.

El escenario pre-COVID-19, por lo tanto, distaba mucho de ser idílico en lo que al comercio internacional se refiere. En 2018, de hecho, el crecimiento fue del 3,1% anual y ya se estaba contrayendo ligeramente (-0.4%) en 2019. Si bien el impacto en los primeros meses de 2020 quedó circunscrito a los mercados asiáticos, la caída del comercio mundial en el segundo trimestre del año ha sido histórica como consecuencia de la epidemia, con un descenso del 18,5% respecto al mismo período del año anterior. No obstante, la propia Organización Mundial del Comercio ha reconocido que sus pronósticos eran aún peores, con una contracción de entre el 13% y el 32% en el peor de los casos.

Si los volúmenes del comercio mundial se recuperan a un ritmo del 2,5% por trimestre, el descenso general para todo el año 2020 será del 13%. Esto significaría que ya habríamos tocado fondo y a partir de ahora, a medida que las medidas de distanciamiento social y las restricciones a los viajes permitan la recuperación de la actividad, el escenario mejorará. Los vuelos comerciales, por ejemplo, han aumentado un 58% entre abril y junio, si bien siguen siendo menos de la mitad de lo que suele ser habitual.

En el caso de España, las exportaciones de bienes representan más de un 23% y ya en el mes de marzo, el más duro debido al confinamiento, la caída de las exportaciones alcanzó el 14,5%. Lo importante, no obstante, es tener la capacidad de recuperación para que el balance del año nos ofrezca una imagen diferente. Por ello es tan importante trabajar desde el ámbito público y privado para mostrarnos como un país seguro para el comercio y la inversión exterior.

No hay lugar, por tanto, para la complacencia y el principal temor ahora es una segunda oleada del virus en los próximos meses. Ahora tenemos tiempo para prepararnos y, mirando hacia 2021, amortiguar un posible segundo impacto. Para ello, serán claves tanto las políticas fiscales como las comerciales y, en este sentido, proteger los flujos comerciales será esencial en la medida en que se proteja en primer lugar la salud de los ciudadanos.

 

Deutsche Bank

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