En la cresta de la ola

Durante el pasado verano encontré en una edición digital de un suplemento veraniego, un reportaje sobre los comienzos del surf en España. Ahora nos es normal ver en cualquier playa española multitud de cabezas asomando del agua mientras esperan a que venga la ola perfecta para surfearla en algunas de las variantes de tabla que este deporte ofrece.

Lo más curioso es que en este reportaje se hacía alusión a un reportaje del NO – DO en el que el locutor veía complicado que “una moda americana” colonizara las playas del territorio patrio. Esto no fue así, si no que la cantidad de surfistas y negocios en torno a este deporte ha ido creciendo de manera exponencial durante los últimos años pudiendo ahora considerarse como un deporte cuasi mayoritario entre los españoles.

Generalmente nos hemos centrado en la internacionalización activa de las compañías. En qué y cómo tendrían que hacer para estar preparadas de cara a una salida a mercados exteriores con ciertas garantías y seguridad. Pensamos que este proceso se limita a aprovechar las oportunidades que se nos plantean en el exterior pero, quizá a veces, dejamos de lado las posibles amenazas que podrían llegar a nuestros mercados de origen o lo que podríamos llamar una internacionalización pasiva que nos obligue a activar nuestra salida al exterior de una manera rápida y “sobre la marcha”.

No es razonable pensar que, salvo algunos casos evidentes, nuestra actividad empresarial local está blindada a la entrada de actores procedentes de otros mercados. Con objeto de mitigar estas amenazas parece razonable mantenerse al tanto de las novedades y noticias regionales y sectoriales y no descartar acudir a algún foro o feria internacional que se celebre bien sea en España o bien en algún país cercano, así como ir preparando a nuestras compañías para un campo de juego global en el que cualquier mercado (idealmente) puede ser abordado indistintamente por compañías locales y foráneas. La formación de los equipos, o por lo menos la dirección, se torna esencial en este caso. Idiomas, técnicas comerciales y marketing enfocadas a la apertura de mercados exteriores, conocimientos de logística, financiación y medios de pago…

Junto con todo lo anterior es necesaria una mentalidad abierta, para cuando llegue la ola estemos en condiciones de surfearla y no ser arrastrados por ella.

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