Desde comienzos de año la lira turca ha perdido un 40% de su valor.

La debilidad de la lira turca preocupa en Europa

La creciente inestabilidad económica y financiera de Turquía es vista con preocupación en la Unión Europea. Los 28 son el principal cliente de las exportaciones turcas, y Turquía, por su parte, es uno de los principales mercados exteriores para las empresas europeas de manufacturas.

Desde comienzos de año la lira turca ha perdido un 40% de su valor. A la hora de analizar las causas que han llevado a la moneda turca a esta debacle, los expertos aluden a una combinación de factores financieros, institucionales y de política monetaria. Entre los primeros, un gran déficit por cuenta corriente, en buena medida impulsado por una fuerte expansión económica financiada por deuda en moneda extranjera; el importante endeudamiento del sistema bancario y de las grandes corporaciones empresariales turcas, y la considerable y acelerada disminución durante este año de las reservas de divisas, motivada en gran parte por la necesidad de pagar por el petróleo importado en dólares.

A esto se suma una política monetaria incompetente protagonizada por un banco central que no ha conseguido frenar la espiral de inflación (que alcanzó el 16% en términos anuales en julio, muy por encima del objetivo del 5%) y proteger la lira. A todo ello se une la falta de apoyos internacionales, derivada del empeoramiento de las relaciones con Estados Unidos, uno de los principales socios comerciales del país.

Previsiones económicas

Las instituciones internacionales ya anticipaban en primavera un frenazo en la economía turca, que creció un 7,4% en 2017. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticaba un crecimiento del 4,4% para 2018. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), más optimista, estimaba que el crecimiento rondará el 5%. En todo caso, estas previsiones, realizadas antes del cambio a un sistema de gobierno presidencialista en julio y los ataques de los mercados a la lira turca de este mes de agosto, han quedado desfasadas.

En este contexto, la perspectiva comercial de Turquía se deteriora para los exportadores europeos, como ya advertía Crédito y Caución en un informe a finales de junio. “La depreciación de la lira turca es una mala noticia para los socios comerciales turcos. Aunque una moneda más barata hace que Turquía sea más competitiva en términos de costes y apoya el crecimiento de las exportaciones turcas, la demanda de productos de importación, más costosos, debería comenzar a desacelerarse desde su alta tasa actual de crecimiento”. La Unión Europea, que representa el 37% de las importaciones turcas, podría resultar la más afectada ya que Turquía puede desviar aún más su demanda de Europa hacia importaciones más baratas de China, Rusia y Oriente Medio.

El informe difundido por la aseguradora de crédito líder en España apuntaba que “los socios comerciales europeos deberían preocuparse por la salud financiera de las empresas turcas con las que hacen negocios” ya que la deuda externa, que es principalmente propiedad del sector privado, supera el 200% de las exportaciones turcas de bienes y servicios. “En particular, las empresas no financieras corren un riesgo cambiario sustancial con aproximadamente la mitad de sus préstamos totales, que representan cerca de 70 % del PIB, denominados en moneda extranjera”.

Relaciones comerciales con Turquía

Según datos de Eurostat, en los primeros seis meses del año los países de la Unión Europea exportaron a Turquía bienes por valor de 44.300 millones de euros (un 7,8% más que el primer semestre de 2017). Esto supone cerca del 5% de todas las exportaciones europeas. En el mismo período, la UE importó de Turquía bienes por valor de 38.000 millones de euros, un 6,7% más que el año anterior. Así, el superávit comercial de la Unión Europea con Turquía superó hasta junio los 6.200 millones de euros, un 13,7% más que en el mismo periodo de 2017.

En el caso particular de España, la dependencia del mercado turco es ligeramente inferior. En los primeros cinco meses de 2018 (últimos datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio), las exportaciones dirigidas a Turquía supusieron el 2% del total: 2.377 millones de euros, un 4,2% más que en el mismo período del año anterior. Por su parte, las importaciones de bienes de Turquía alcanzaron los 2.998,4 millones de euros, el 2,3% del total, un 16,5% más que en el mismo periodo del año anterior. De este modo, el déficit comercial alcanzó los 621,4 millones de euros, reduciéndose en 111,2 con respecto a los datos de 2017. El año pasado Turquía fue nuestro octavo socio comercial, tanto en importaciones como en exportaciones.

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