La eficiencia como objetivo

Según las últimas noticias publicadas, el gigante chino Foxconn tiene previsto automatizar sus procesos productivos alcanzando el 30% de su capacidad instalada en China para el 2020. Los números, como todo lo relativo a la economía china, son estratosféricos. Esta medida puede impactar a más de 1,3 millones de trabajadores en las diferentes plantas que esta compañía tiene repartidas por varios países del mundo y centralizadas en China.

Durante muchos años China ha impulsado su crecimiento económico en la mano de obra barata y las cadenas de montaje al estilo “Tiempos Modernos” en la que la mano de obra intensiva cubría un desarrollo tecnológico limitado.

La masificación y las condiciones laborales han desembocado en hechos luctuosos en las ciudades anexas a los centros productivos aunque no son estas circunstancias las que han llevado a Foxconn a modificar su proceso productivo.

El crecimiento de la economía china (aunque “limitado” a cifras en torno al 8% en los últimos ejercicios) y el afloramiento de una incipiente (y numerosa) clase media ha tenido como consecuencia que el precio de la mano de obra en China suba y, por lo tanto, estas grandes cadenas intensivas en mano de obra pierdan eficiencia.

Al contrario que algunas grandes corporaciones chinas que optan por la deslocalización a otros países dónde todavía el coste de la mano de obra es menor, Foxconn apuesta por el giro tecnológico para mantener su ventaja competitiva.

La ventaja competitiva de Foxconn no está en el diseño en sí de los componentes que fabrica pero sí en el bajo coste y alta calidad de los mismos. Al igual que Foxconn, Apple, Google y  AirBnB están valoradas en miles de millones de euros y no realizan proceso productivo tal y como tradicionalmente se concibe pero sí son compañías con una agilidad y una capacidad de adaptarse al medio mucho mayor de lo que se les podría presuponer por tamaño.

Esto último no lo logran por arte de magia si no por un dominio y conocimiento absoluto de su ventaja competitiva y alcanzar grandes niveles de eficiencia tanto en las operaciones “productivas” cómo en el  resto de áreas de la compañía.

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