La recuperación en las exportaciones anima la economía europea

Los países del centro, este y sudeste de Europa experimentan un cambio positivo en sus economías; lo que conlleva un crecimiento gracias a las exportaciones, a un mayor consumo privado y a una sutil recuperación de la inversión. Dicho crecimiento se produce cuando estas regiones cobran relevancia al convertirse en zonas de paso de los movimientos migratorios de refugiados que intentan acceder al continente europeo.

Los datos avalan que el mercado húngaro, checo, polaco, eslovaco y turco son los más destacados de la Eurozona a día de hoy. En este sentido, Hungría es sinónimo de mejoría. ¿Por qué? Por un lado, el PIB  ha pasado del  1,7% al 3,5% en tan sólo un año (de 2013 a 2014). Por otro lado, la tasa de desempleo se ha ido reduciendo considerablemente desde 2012. Asimismo y según lo estimado,  se prevé que siga haciéndolo hasta un 7,5% en 2015. A pesar de que la deuda pública es el punto débil de este territorio, lo cierto es que una rápida recuperación de las exportaciones y una disminución de las inversiones han permitido que la situación vaya progresando poco a poco.

Por su parte, la economía de República Checa, que no ha tenido dificultades en hacer frente a los criterios del euro, es una de las más fuertes de la Unión Europea.  Esto se debe al aumento del consumo privado, inversión y gasto público. La región se ha ido fortaleciendo y como consecuencia, se espera que el PIB aumente un 3,0% en 2015.

Mientras, las exportaciones prevalecen sobre las importaciones en Polonia. El hecho de exportar productos nacionales y el hecho que haya una mayor demanda doméstica han posibilitado impulsar la recuperación económica del país, que además pretende beneficiarse de los bajos precios de la energía.

Las exportaciones vuelven a ser las protagonistas en esta ocasión de la mejora económica de Eslovenia, que viene respaldada también por el gasto de consumidores, inversiones empresariales, consumo gubernamental y disminución del desempleo. En este aspecto, el mercado eslovaco pretende terminar el año con un crecimiento del 2,8%.

Por último, el PIB de Turquía es superior al de la media europea, lo que ha hecho que sea uno de los países más eminentes. Pero desde hace unos años,  las debilidades estructurales están presentes en su economía; unas debilidades que vienen marcadas por un efímero crecimiento de las exportaciones, acotadas por las elevadas tasas de interés y por una desvaloración de la moneda, que agravaron las importaciones.

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