P.R.E. (Pura Raza Española)

Me van a permitir, estando cerca de las vacaciones de Semana Santa que este mes les hable de uno de mis hobbies que, curiosamente, es uno de los elementos menos asociado a  nuestra marca país  a nivel general y con el que se podrían establecer paralelismos con los valores que atesoran empresas y profesionales españoles.

Hoy les voy a hablar de caballos.

España tiene una gran tradición ecuestre desde tiempo inmemorial y el negocio ecuestre es un impulsor de la economía local en comunidades autónomas como Madrid, Andalucía, Valencia, Galicia…concursos de primera línea se celebran todos los años en localidades de estas comunidades autónomas y la representación española en los Juegos Olímpicos es más estable y continuada que en épocas anteriores.

Todos tenemos presente el anuncio de una conocida marca de brandy en la que una amazona galopaba a lomos de un caballo blanco de Pura Raza Española al igual que  muchos cuadros de época presentes en nuestros museos en los que se refleja la particular morfología de estos  caballos y estas imágenes forman parte de nuestro acervo cultural y de nuestra idiosincrasia como nación más allá de los tópicos.

Y es nuestra particular raza equina autóctona la que se está abriendo paso en muchos mercados internacionales como una opción de diferenciación de muchos ganaderos en distintos países del mundo en mercados con una larga tradición de cría ecuestre con razas autóctonas que se sitúan a la cabeza de los rankings en las subastas de caballos. Sobre todo países como Alemania  (cuna de las razas más demandadas) en estos momentos hay más de  dos decenas de criadores registrados y un gran número que no lo están. Hoy en día este particular embajador de nuestra marca país está presente desde la vecina Francia hasta las antípodas australianas.

Los valores que se asocian al caballo de pura raza española (más allá de su belleza morfológica) tienen que ver con su excelente predisposición al trabajo y capacidad de adaptación a diferentes situaciones y exigencias de lo más variopintas desde un sencillo paseo a obtener medallas en juegos mundiales y olimpiadas al igual que los actores económicos en España que son capaces de competir en distintos  mercados contra multitud de competidores locales.

Tenemos que salir al exterior siendo conscientes de nuestros talentos, de nuestras fortalezas y en qué medida nuestros  productos son competitivos en entornos globales y cuales son aquellas competiciones en las que, tras una adecuada preparación, tenemos más posibilidades de éxito. Este éxito bajo los focos se fragua en las incontables (y muchas veces ingratas) horas de entrenamiento sin importar las condiciones climáticas. Si hacemos bien las cosas, confiamos en que a nuestros particulares caballos el éxito llegará.

Les deseo unas felices vacaciones.

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