¿Qué Necesitan los Empresarios que Exportan en una Moneda Diferente al Euro?

Existen muchas alternativas que según el perfil se pueden adecuar a las necesidades de cada caso. Recuerde una máxima que aprende uno en el momento que se ve expuesto a exportar y a cobrar en una divisa que no sea la local: ¡Estar cubierto al 100% es igual de arriesgado que no cubrir nada! Además, siempre hay que tener una gestión dinámica del riesgo de divisas porque, cómo veremos más adelante, un movimiento de un 20% puede dejar nuestra posición con un valor de mercado muy negativo, pero también puede ser positivo. Hay que tener la opinión de un experto sobre la divisa que tengamos entre manos para salvaguardar al máximo los riesgos inherentes a cualquier empresa exportadora.

Actualizaremos este blog con posts de actualidad que sirvan de apoyo a aquellas empresas que quieran conocer mejor qué está ocurriendo en el mercado de divisas. Arrancamos con un título dispar y sobre todo de rabiosa actualidad:

Emerging markets, wobbly currencies:

Vamos a intentar analizar qué ha ocurrido en diferentes mercados emergentes por divisa, pero en el fondo el problema ha sido el mismo para todas. El terremoto se desencadenó allá por el mes de marzo de 2013. Era entonces cuando empezaban los rumores de una progresiva retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal en la forma de compra de deuda soberana estadounidense: Por un lado los Mortgage Backed Securities (MBS) –Deuda asociada a hipotecas– y, por otro, Treasuries americanos. Siguió sobrevolando este fantasma de la retirada de estímulos, durante todo el año hasta que en la que era la penúltima reunión de Ben Bernanke al frente del banco central estadounidense, antes del relevo de la que será la primera mujer al frente del organismo, Janet Yellen, se avisó que recortarían el flujo de compra en 10.000 millones de dólares, hasta los 75.000 millones de dólares mensuales desde enero, y así fue.

Bernanke se lo dejó en bandeja a Yellen: tapering en camino. Se materializaba la amenaza que rondaba el mercado desde seis meses antes.

Desde entonces, hemos tenido una nueva reunión del Federal Open Market Committe (FOMC) de la Fed que decide sobre la política monetaria de la primera potencia del planeta en el mes de febrero. En ella, se reafirmó lo que esperaba el mercado y volvieron a anunciar un nuevo recorte de compra de deuda por valor de 10.000 millones, hasta los 65.000 millones de dólares mensuales.

El Tapering  ya es una realidad fehaciente.

Ha sido desde entonces cuando las economías de países emergentes, que han estado enganchados a la liquidez extra que llegaba al mercado desde EE.UU., que iban comprando dólares y aumentando sus reservas en la divisa verde, están en un sin vivir.

El problema generalizado que hemos visto ha sido de una constante depreciación de las divisas de países emergentes, y el problema para un exportador es éste. No tener una cobertura de divisas para tal efecto, se traduce en un incremento de los costes financieros que son tremendamente difíciles de justificar dentro del margen operativo.

Analicemos ahora una de las divisas emergentes que, junto al Hryvnia ucraniano, el Rublo ruso y la Lira turca, más titulares ha copado a lo largo del año: el Peso argentino:
Argentina es el fiel reflejo de lo que le está ocurriendo a la divisas de países emergentes, con especial énfasis en LATAM, que dependen en gran medida de la liquidez que ofrece la Reserva Federal estadounidense gracias a su Quantitative Easing, a través de la compra de deuda.

¿Qué ha ocurrido en el país austral durante la última década?

Hasta el año 2001 Argentina al igual que muchas de las economías de Latinoamérica y el sudeste asiático vivían en paridad con respecto al dólar estadounidense (USD) y fue a partir de entonces con el primero de los corralitos y el ya famoso cacerolazo en las calles de Buenos Aires, cuando se abandonó el patrón USD del peso argentino (ARS).

Fue a partir de 2002, primero con el Gobierno interino liderado por Eduardo Duhalde y más tarde con la ascensión al poder del Kirchnerismo en mayo de 2003, que se dio un vuelco a la política económica argentina. Se consiguió reducir considerablemente la tasa de paro mientras el país crecía a ritmo casi de doble dígito durante su primera legislatura. Una industria en plena ebullición con un peso argentino más débil y, por tanto, más atractivo para inversión extranjera en el país, fue uno de los detonantes de la misma. La inflación también crecía a doble dígito sin que la población conociese las cifras reales tras una escandalosa manipulación de los Índices de precios asaltada en 2007 por el Ejecutivo de Kirchner. A nadie le preocupaba la inflación y sólo veía que Argentina crecía más que el resto de sus vecinos y no parecía encontrar techo. Todo estaba preparado para que su mujer Cristina Fernández de Kirchner asumiera la presidencia del país en diciembre de 2007, que nuevamente revalidó en 2011. Fue a partir de este segundo mandato cuando se acrecentó el drama del peso argentino para limitar la salida constante de capitales del país.
Efectivamente no salía dinero del país. He ahí el principio del declive definitivo.

Las empresas extranjeras afincadas en el país ya no veían sus inversiones como seguras, se empezaban a nacionalizar empresas que decía el Ministerio de Economía, a través del Axel Kicillof, eran de interés nacional, y cómo la explotación de Vaca Muerta era vital para el buen desarrollo de una política energética viable y sobre todo económicamente interesante para el pueblo argentino, hicieron de utilidad pública el 51% del YPF que era expropiado a Repsol en abril de 2012.

El peso argentino seguía devaluándose, y la confianza en la economía argentina se desplomaba, ya nadie quería estar en el país. Es entonces cuando el Banco Central argentino empieza a soltar lastre de las reservas que tiene en divisa extranjera hasta llegar a mínimos de 2007, que ha llevado aparejada la constante depreciación del peso argentino que va cayendo por su propio peso y lo que parece para beneplácito de su clase política.
Vimos en un día la mayor depreciación de la década al ver como se desplomaba la divisa argentina un 13% frente al dólar, dejando la semana en un escandaloso 18% abajo para el maltrecho peso argentino. Dicen nuestros analistas, que aún queda rango para que el peso argentino continúe devaluándose en torno a un 20/25% hasta niveles de 10 USD/ARS.
Otro gran problema que se cierne sobre distintas economías emergentes es la inflación, muy acentuado el problema en Argentina: la inflación dicen los estamentos oficiales está en el 10.9%, aunque en la calle la cifra real es de un alarmante 28%.

El precipicio de una economía autárquica está en camino. No se pueden comprar electrodomésticos ya que los distribuidores, no saben qué precio van a pagar por ellos, algo parecido ocurre con los concesionarios de coches. Leía que en 2002 el 100% de los teléfonos móviles que se utilizaban en Argentina eran importados. En 2012 la cifra fue de un 99%, en este caso fabricados en Argentina.

¿Quieres expandir tu empresa a otros mercados?

Exporta con JUMP!