Se avecina tormenta

Hay un amplio espectro de analistas y académicos que han vaticinado que vamos a entrar en una época de clima borrascoso en la economía.

Las guerras comerciales, el enfriamiento de las economías desarrolladas, el parón en la explosión de aquellas en desarrollo (según el The Economist, no habrá crecimientos en dobles dígitos en el 2019) y la sinrazón del Brexit apuntan a que se cumplirán estos pronósticos.

A buen seguro que muchos de ustedes han preparado sus compañías para este escenario, resistiendo la tentación del endeudamiento barato y la venta de cercanía. Por lo que estarán mejor preparados para navegar las olas y gestionar los vendavales en mercados internacionales.

Según nuestra experiencia y nuestros análisis, las empresas exportadoras gozan de mejor salud que aquella que no lo son, salvo las excepciones que siempre hay en cualquier generalización.

Durante la crisis del 2007 – 2012 las empresas exportadoras que Iberinform ha identificado mantuvieron la capacidad de generar beneficios en un entorno de extinción de empresas por ausencia de negocio y falta de liquidez.

Esta capacidad de generar beneficios les permitió reducir su financiación bancaria durante aquellos años, dotándolas de una estructura de balance mucho más solventes y sostenibles.

Muchas de nuestras PYMES, además, son empresas familiares, por lo que la capacidad de remunerar a los accionistas y mantener puestos de trabajo es todavía más importante que en una empresa cotizada o con una propiedad compuesta por otro tipo de inversores. Estos últimos también tienen derecho a obtener una rentabilidad, pero no tiene la misma implicación.

Es precisamente por estos motivos que aquellas compañías que fueron capaces de resistir la terrible crisis anterior y han mantenido las políticas que se lo permitieron, están idealmente posicionadas para comenzar esta nueva época de tormentas.

Los valores que recogen los estados financieros que analizamos no dejan de ser el reflejo de las decisiones adoptadas por la alta dirección y los mandos intermedios de las compañías. Es precisamente en este punto dónde la fortaleza de nuestras exportadoras es todavía mayor.

El ser humano tiene la manía de aprender más de las situaciones difíciles que de las fáciles y aquellos aprendizajes obtenidos en aquel entonces a base de (como diría Churchill, entiéndanme la ironía) sangre, sudor, trabajo duro y lágrimas son los que les llevarán al otro lado de la tormenta. No a una isla paradisíaca en la que siempre luce el sol, pero por lo menos a aguas más tranquilas y con menos peligros.

 

Iberinform

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