Servicio Exterior

En este nuevo período electoral en el que nos encontramos todo son propuestas mágicas para llevarnos a la tierra de Nunca Jamás.

Los ejes de los debates son los mismos en cualquiera de sus múltiples versiones y formatos pero lo que hecho más en falta es una comunicación clara del camino que nuestro Servicio Exterior tiene que tomar durante los siguientes años.

Entendamos Servicio Exterior como todas aquellas instituciones públicas encargadas de representar los intereses españoles fuera de nuestras fronteras independientemente de cual sea su adscripción territorial dentro de España.

Ni que decir tiene que quien ha de liderar esta acción es el Gobierno amparándose principalmente en el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Economía sin dejar de lado otros ministerios relevantes como Industria y Obras Públicas.

Bajo mi punto de vista el eje principal de este Servicio Exterior tiene que ser la promoción de nuestra economía en los distintos mercados de destino poniendo especial énfasis en aquellos mercados en crecimiento en los que todavía no gozamos de una presencia fuerte.

Obviamente nuestro principal mercado seguirá siendo la UE pero es necesario abandonar el etnocentrismo que muchas veces afecta nuestra visión en pos de una mayor amplitud de horizontes geográficos. En este caso nos tocará correr el doble ya que muchos de nuestros socios y competidores europeos nos llevan varios años de ventaja al respecto.

Por si no fuera poco es necesario, también, ampliar los objetivos entendiendo que es necesario captar a socios e inversores y no sólo a clientes. En las cadenas de valor en las que todos nos encontramos concurren gran cantidad de elementos que pueden ser optimizados para obtener ventajas competitivas frente al resto de operadores.

¿Hay que fiar gran parte de nuestro éxito al apoyo que obtengamos del Servicio Exterior?

La respuesta es un no rotundo. Los responsables finales del éxito o fracaso de la salida al exterior de nuestras compañías somos aquellos encargados de llevarla a cabo. Las ayudas y apoyos oficiales a tal fin siempre son bienvenidos pero nunca deben de ser la razón por la que se acomete una salida al exterior. No dejan de ser los ruedines que acoplamos a nuestra bicicleta a la hora de dar las primeras pedaladas internacionales.

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