Servicios ilimitados

Las economías desarrolladas son, principalmente, grandes mercados de servicios en los que se prima la inmediatez y el tiempo de transacción. Hasta no hace mucho tiempo cada vez que queríamos ir de un lugar a otro por medios ajenos a los nuestros teníamos que seguir cierto proceso que implicaba una inversión en tiempo que podía llegar a ser considerable.

Para viajar en tren, por ejemplo, de la ciudad A  a la ciudad B teníamos que ir a la agencia de viajes más cercana o taquillas de venta de billetes correspondientes. Más tarde empezó la venta telefónica, más tarde llegó internet y ahora no hace falta más que entrar en la aplicación de turno y seleccionar día, trayecto y tarifa. En muchas ocasiones no tendremos que introducir más datos al tener todos aquellos necesarios almacenados en la memoria.

Con el ocio ocurrió lo mismo. Empezamos visitando las salas de cine y haciendo largas colas, más adelante llegaron aquellas tiendas llamadas videoclubes y, por último los canales temáticos hasta llegar a la multitud de plataformas de ocio en streaming con infinitas opciones a la demanda…que también podemos almacenar en nuestros  dispositivos  portátiles.

Muchos de estos  servicios de ocio online funcionan mediante paquetes de suscripción. Por una cuota periódica tendremos todo lo que queramos ver sin necesidad de hacer cálculos de cuanto hemos consumido y cuanto nos queda por consumir.

Es más, hasta nuestros  proveedores de telefonía cada vez tienen tarifas de datos con tales volúmenes que podrían considerarse ilimitadas.

El caso más extremo de servicios ilimitados por suscripción es el de las compañías aéreas de vuelos ejecutivos que basan su negocio en este modelo con algunos matices. Por ejemplo operan rutas fijas similares a las aerolíneas convencionales servidas por aviones específicos de este segmento ejecutivo.

Es decir, hemos llegado a que un servicio que se escapa mucho más allá del segmento más premium que podamos pensar funcione como un servicio de ocio en streaming generalista. La única diferencia radica en el coste.

Es posible que si su compañía se dedica al sector servicios se vea abocada a implementar este modelo de negocio por suscripción. Las ventajas son grandes pero también lo son los riesgos. El reto lo encontrarán en tener la suficiente flexibilidad para dimensionar sus operaciones en función de la demanda que sean capaz de generar y, sobre todo, retener. Para ello el servicio tendrá que ser excelente y el valor percibido por el cliente muy superior al coste que esté dispuesto a soportar.

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