Things as a service

Hace un par de años (o algo más) que estamos viviendo el despertar de un nuevo modelo de relación con los objetos de nuestra vida cotidiana.

Pertenezco a una de las últimas generaciones para las que la propiedad de un coche era algo a lo que casi todos aspirábamos en cuanto empezábamos la época universitaria y obteníamos el preciado carné de conducir.

Lo mismo puede decirse de los primeros ordenares en los que instalábamos el software necesario para operar de manera casi permanente mediante el pago de la correspondiente licencia.

Sin embargo, hoy en día, bien entrado el S. XXI, las prioridades de la sociedad y la forma de entender según qué servicios (sobre todo el de la movilidad) han facilitado el florecimiento de nuevos modelos de negocio.

En este post nos centraremos en este último sector por motivo de espacio, aunque empezando por el alquiler de la vivienda (posiblemente el primer negocio “thing as a service” de la Historia) para ver que las opciones son múltiples y que, quizá, hay precedentes con ya largo recorrido en un nicho de mercado concreto y más enfocado al ocio que a lo cotidiano.

Ventajas como variabilizar un coste fijo, ahorro en gastos de mantenimiento, seguro, plazas de garaje, pago por aparcar en vía urbana en el centro de las ciudades y, en el caso de los eléctricos e híbridos enchufables, poder circular por zonas restringidas y en escenarios de alta contaminación son algunas de las ventajas innegables de este modelo.

Hace más de 20 años me llamó la atención el primer modelo de co-owning que encontré fue el de una empresa británica de coches de colección y deportivos que ofrecía diversos planes de horas a cambio de una cuota de entrada y distintos fees anuales.

Años más tarde empezaron las bicicletas promovidas por los ayuntamientos y los primeros casos de car sharing en las grandes ciudades (promovidos por alguna de las marcas más tradicionales del sector).

Hoy en día dos grandes fabricantes como BMW y Porsche cuentan con este tipo de servicios en los que, además, el usuario cuenta con el incentivo emocional de ir cambiando de coche y poder usar distintos modelos de cada marca.

Según un estudio publicado recientemente por una prestigiosa escuela de negocios (IESE Business School) la rentabilidad más grande de estos servicios de movilidad compartida se encuentra (cómo es lógico) en aquellos que no requieren de inversiones costosas y ofrecen una mayor flexibilidad y comodidad a los usuarios.

Piensen en como su cadena de valor va a cambiar en estos años gracias a este concepto de things as a service que se verá, además, multiplicado por las posibilidades del 5G y el Internet of Things que permitirá una gestión predictiva y un conocimiento del entorno y de las necesidades mucho más profundos.

 

Iberinform.

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