Todos a una

Uno de los efectos habituales de la salida de las crisis es el emprendimiento y la apertura de nuevas empresas…bien por personas que no pueden volver a encontrar trabajo por cuenta ajena, bien por personas que buscan prosperar a través del emprendimiento o que, sencillamente, tienen nuevas inquietudes personales.

Lo normal es que estas iniciativas emprendedoras precisen de varios socios que aporten el capital necesario para comenzar a dar los primeros pasos. Lo cual me lleva a compartir con Ustedes las siguientes reflexiones.

Más allá de buscar socios con la imprescindible capacidad de aportación de capital es conveniente buscar socios que puedan ir un paso más allá.

Idealmente los socios aportarán experiencia profesional en las distintas áreas de una empresa (marketing y ventas, operaciones, finanzas…). También es fundamental el conocimiento del sector por parte de, cuanto menos, la mayoría de los socios y si es un negocio “kilómetro cero” el conocimiento del ecosistema local es un plus a la hora de establecer las primeras relaciones para trasladar al terreno y materializar los distintos eslabones de la cadena de valor.

Se puede dar el caso de que sean unos socios los que presenten a otros socios que no se conocían antes por lo que la “venta” interna del perfil del socio ha de ser uno de los pasos previos a la hora de conformar el capital. Esta venta interna no tiene que limitarse a los hard skills. Los soft skills juegan un papel mucho más importante de lo que a priori parece ya que son estas habilidades las que van a marcar la relación personal de los socios en el devenir de la empresa. Parce lógico que estas interactuaciones entre socios sean más frecuentes en las etapas embrionarias y de primeros años de vida de una empresa. Obviamente, si además de ser socios son trabajadores de la empresa los soft skills juegan un papel todavía más determinante en cuanto a la marcha del día a día de la compañía.

Por último, la visión a largo plazo y el objeto con el que se constituye una empresa han de ser compartidos por todos los socios. No es lo mismo constituir una empresa con vocación de transmitirla a las generaciones venideras que constituirla con objeto de hacerla crecer para venderla en unos años.

Es lógico que con el paso de los años los intereses y circunstancias personales de los socios cambien o se vean afectados por cuestiones ajenas a la empresa por lo que habrá que dar soporte jurídico y documental adecuado, generalmente en forma de un pacto de socios, que recoja dichas eventualidades para apoyar la estabilidad del negocio.

 

Iberinform

¿Quieres expandir tu empresa a otros mercados?

Exporta con JUMP!