Estados Unidos y la UE han acordado una tregua en la guerra comercial abierta por la aplicación de aranceles a los productos de acero y aluminio.

Tregua en la guerra comercial entre EEUU y la UE

Estados Unidos y la Unión Europea han acordado una tregua en la guerra comercial abierta por la aplicación de aranceles a los productos de acero y aluminio.

La visita del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al presidente Donald Trump ha servido para suavizar las relaciones comerciales entre las partes, que se habían tensado en los últimos meses  tras la aplicación de medidas proteccionistas por parte del Gobierno norteamericano y la posterior respuesta europea en forma de nuevos aranceles.

En su encuentro en Washington, ambos líderes acordaron una declaración conjunta en la que se refieren a “una nueva fase” en la relación entre EEUU y la UE “de fuertes relaciones comerciales”. Las partes acordaron trabajar juntas hacia una realidad de “cero aranceles, cero barreras arancelarias y cero subsidios a los bienes industriales excepto el sector de la automoción”. También pretenden reducir las barreras y aumentar el comercio de servicios, productos químicos, productos farmacéuticos, productos médicos y soja.

En la declaración se acuerda “unir fuerzas” para proteger mejor a empresas estadounidenses y europeas de las prácticas de comercio global desleales. En este sentido, la Unión Europea y los Estados Unidos trabajarán para reformar la Organización Mundial del Comercio (OMC) y abordar prácticas comerciales desleales “incluido el robo de propiedad intelectual, la transferencia forzada de tecnología, los subsidios industriales, las distorsiones creadas por las empresas estatales y el exceso de capacidad”.

Juncker y Trump anunciaron que se establecerá un grupo de trabajo para llevar adelante esta agenda conjunta. Este grupo identificará medidas a corto plazo para facilitar los intercambios comerciales y evaluar las medidas arancelarias existentes. “Mientras trabajemos en esto, no iremos en contra del espíritu de este acuerdo, a menos que cualquiera de las partes ponga fin las negociaciones. También queremos resolver los problemas arancelarios de acero y aluminio y los aranceles en represalia”, recoge la declaración conjunta.

Escalada proteccionista

Con este acuerdo bilateral se rompe una escalada proteccionista que había llevado en las últimas semanas a la Comisión Europea a establecer nuevos derechos de aduana a ciertos productos originarios de Estados Unidos. El objetivo de estas medidas era minimizar el impacto negativo en sus exportaciones de los aranceles sobre las importaciones de productos de acero y de aluminio que EEUU aplica desde el 1 de junio a los productos procedentes de la Unión Europea.

En concreto, desde el 22 de junio la UE aplica aranceles adicionales ad valorem (según el valor) del 10% o del 25% a ciertas mercancías, como pantalones vaqueros, maíz y arroz, hierro y acero y sus manufactoras, aluminio y sus manufacturas, motocicletas, zumos, tabacos y maquillaje.

Además, el 19 de julio la Comisión Europea tomaba otras medidas para proteger la industria siderúrgica europea frente a la desviación de acero de otros países hacia el mercado de la UE como consecuencia de los aranceles estadounidenses. Las medidas consisten en la apertura de contingentes arancelarios para 23 categorías de productos de acero. Una vez superadas las cantidades fijadas dentro de los contingentes, las mercancías estarán sujetas a un arancel adicional del 25%.

La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, justificaba esta decisión en que “los aranceles de los Estados Unidos sobre productos de acero están causando un desvío comercial, lo que puede ocasionar daños graves a los fabricantes de acero y trabajadores de esta industria. No nos queda más remedio que introducir medidas de salvaguardia provisionales para proteger nuestra industria. Sin embargo, estas medidas garantizan que el mercado de la UE permanezca abierto y mantenga los flujos comerciales tradicionales. Estoy convencida de que logran el equilibrio adecuado entre el interés de los productores de la UE y el de los usuarios de acero, como la industria del automóvil, y el sector de la construcción, que depende de las importaciones”.

Estas medidas tienen carácter provisional y estarán vigentes durante un máximo de 200 días. La  comisaria Malmström ha explicado que la UE seguirá monitorizando las importaciones de acero para tomar una decisión final sobre si las levanta o las hace definitivas “a más tardar a principios del próximo año”.

Estados Unidos recurre a la OMC

Ante este contraataque europeo, Estados Unidos no se había quedado quieto y había llamado a las puertas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que mediase en la disputa. Así, el pasado 19 de julio el Gobierno estadounidense iniciaba procedimientos de solución de diferencias en el seno de la OMC contra la Unión Europea y otros cuatro miembros – Canadá, China, México y Turquía-  en relación con los aranceles impuestos sobre productos estadounidenses.

La OMC también tiene pendiente de resolver –está en fase de consultas- una solicitud de diferencias presentada por la UE a primeros de junio en relación a los aranceles adicionales impuestos por los Estados Unidos sobre los productos de acero y aluminio.

Y en este orden de cosas, seguían los avisos sobre el impacto que tendrá en la economía mundial esta escalada proteccionista. Lo decía el 19 de julio el jefe de asuntos económicos y sociales de las Naciones Unidas, Liu Zhenminm, advirtiendo contra las “medidas comerciales cada vez más unilaterales” que desafían el sistema multilateral de comercio. Y lo volvía a repetir la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, el 22 de julio en Buenos Aires. En la reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20, la responsable del FMI señalaba que la economía mundial se enfrenta a crecientes riesgos “por el aumento de las tensiones comerciales, las presiones financieras en las economías emergentes vulnerables y el retorno del riesgo soberano en partes de la zona del euro”.

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