Una nueva vida

En esta época se cumple el 50 aniversario de una de las películas más icónicas de los años 60, origen de reinterpretaciones y que terminó de catapultar a la categoría de mito a uno de los productos más ingeniosos de la industria automovilística.

La película es The Italian Job y el producto en cuestión es el Mini Cooper, que le ganaba la partida claramente a productos de más pedigrí y prestaciones técnicas.

En un día en el que todavía vivimos en la resaca (cada vez menor) e incertidumbre (cada vez menor también) del último revés en la gestión del Brexit, creo que es interesante reflexionar sobre cómo las regulaciones europeas han provocado que muchos de los auténticos iconos del motor que aparecen en este film (no sólo los minis) provocaron que primero que pasaran al sueño de los justos y que, poco a poco, vayan resucitando como Lázaro de la tumba.

No es la primera vez en la que escribo acerca de las oportunidades de negocio surgidas de los cambios legislativos o de los nuevos emprendedores dedicados a la personalización de vehículos (algunos con gran éxito exportador, por cierto).

En este caso, me gustaría hablarles del aparente inexorable avance de la motorización eléctrica de nuestras soluciones de movilidad, y como este avance puede devolver a las carreteras a muchos vehículos clásicos que, al carecer de un interés especial más allá del valor sentimental para sus propietarios, no podrían circular de otra manera.

En la última boda de la Familia Real británica pudimos ver que la típica imagen de los recién casados abandonando la ceremonia en un coche se producía a bordo de un Jaguar E-Type, vehículo mítico con 12 cilindros de gasolina y 240 caballos de potencia…pero lo hicieron de manera silenciosa y sin contaminar ya que esa unidad había sido transformada a propulsión eléctrica.

Las conversiones para lo que se denomina clásico popular (o el utilitario del abuelo que languidece en el garaje) son todavía costosas y no son accesibles para la mayoría de los usuarios. No obstante, marcas como Wolkswagen ya tienen departamentos o iniciativas específicas en este sentido con el legendario Escarabajo.

Además, gracias a los avances tecnológicos se puede replicar el comportamiento del motor original…aunque al hacerlo se pierdan algunas de las ventajas dinámicas de los motores eléctricos. Cuestión aparte es lo que piensen los más puritas, pero es algo que no corresponde a este post.

Sin embargo, es de esperar que, con el paso del tiempo, el coste de acceso a esta tecnología se abarate y se popularice y podamos disfrutar de la visión en nuestras carreteras de vehículos clásicos sin los efectos contaminantes para el Medio Ambiente disfrutando de una nueva vida.

 

Iberinform

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