¿Y una vez aterrizados?

Una vez que hayamos conseguido aterrizar en nuestra nueva aventura empresarial en el extranjero es importante tener un plan establecido con una visión clara del qué, el cómo y el con quien.

Está claro que hasta que no tenemos los pies en el suelo y no nos hacemos con una idea en primera persona de los olores, colores y sabores de un mercado no podemos llevar al terreno nuestros planes sesudamente elaborados.

Por mucho que tengamos una experiencia previa en un mercado operando a través de terceros nuestra realidad cambiará en el momento en el que decidamos establecernos directamente mediante una JV o una inversión en el mercado de destino.

Esta inversión puede ser la creación ex novo de nuestra propia estructura o mediante la adquisición de una compañía local.

En todos los textos de comercio exterior se hacen múltiples referencias a la manera en que las diferencias culturales pueden llegara influir de manera decisiva en una relación comercial y también en la manera de aproximarse a estas diferencias. Personalmente mi consejo es que se acepten estas diferencias con naturalidad y mentalidad abierta ya que de esta manera dejan de ser problemas a la hora de hacer negocios y, además, constituyen una buena oportunidad de crecimiento personal.

Quizá la situación en la que estas diferencias culturales incrementan su dificultad, en lo que a este post se refiere, es aquella en la que una compañía de un país adquiere otra compañía en otro país.

Factores tan dispares como los esquemas mentales y prejuicios que de un país se tienen en el otro, religiones mayoritarias practicadas en ambos países, grado de desarrollo de una economía u otra, idiosincrasias específicas de las regiones en las que radican ambas compañías, etc…juegan un importante papel a la hora de comenzar una relación empresarial después de una adquisición transfronteriza, sobre todo si se trata de pequeñas y medianas compañías y no de grandes corporaciones.

Es cierto que la sociedad española es cada vez más cosmopolita y comparte con cierta normalidad el espacio con personas de otras razas, culturales y religiones pero todavía nos queda por avanzar en ese aspecto. El turismo y la inmigración nos han ayudado en gran medida a mejorar en este sentido pero todavía nos queda camino que recorrer.

Si alguna vez tiene la oportunidad de participar en un proceso como el que arriba comentamos les recomiendo que acudan a él, además de con un plan de negocio perfectamente establecido pero con cierta flexibilidad, con la mente abierta y dispuestos a incorporar a nuestro día a día cualquier enseñanza o matiz que podamos interiorizar y utilizar para nuestro crecimiento.

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